Rumbo (2012 /.../ 2026)

Caminar es una forma de mirar.

No se mira igual desde un coche que desde un sendero. El paso impone otro ritmo y la mirada aprende a detenerse en aquello que normalmente pasaría inadvertido.

Esta serie nace de muchos paseos por montes cercanos. Sin buscar paisajes extraordinarios. Simplemente caminando.

Muy pronto comenzaron a aparecer los signos.

Las franjas de pintura sobre un tronco.

Una flecha.

Un poste.

Una curva.

Una carretera.

Una cerca.

Un árbol aislado.

Una casa.

La niebla.

El propio camino.

 

Decía Luigi Ghirri: “el paisaje no es el tema, sino una forma de pensar”.

Creo que aquí está ocurriendo algo parecido.

No son fotografías de montañas, de paisajes, de caminos, …

 

Este es un trabajo fotográfico que trata de emociones. No son meras imágenes fotocompuestas a partir de dos tomas horizontales ampliando el horizonte.

 

Esto es rumbo, aprender a orientarse, es brújula.

Caminar es una acción. Orientarse es una actitud vital. 

 

Quizá por eso esta serie habla del paisaje. Pero también habla de nosotros.

Toda vida termina pareciéndose a un camino en el que, de vez en cuando, basta una pequeña señal para seguir avanzando. 

Las marcas pintadas sobre árboles y rocas apenas tienen importancia cuando el camino es evidente. Sin embargo, cuando llega la niebla, la lluvia o la nieve, dejan de ser simples manchas de color para convertirse en una promesa de continuidad.

Las señales indican que alguien pasó antes. Y que el camino sigue existiendo, aunque todavía no podamos verlo.